la dulce revolución

marzo 9, 2009

La Stevia (Stevia rebaudiana) es una planta de la familia de las asteráceas procedente de Paraguay, utilizada ya en la época precolombina por los indios guaraníes como edulcorante. Es llamada “el azúcar verde”.  Dos glucósidos provocan su sabor dulce, el esteviósido y el rebaudósido. Hasta 300 veces más dulces que el azúcar, los glucósidos de S. rebaudiana no afectan la concentración de glucosa en sangre, por lo que resultan inocuos para los diabéticos y útiles en dietas hipocalóricas.

Son muchas las aplicaciones de la Stevia: como edulcorante natural, como anti-envejecimiento en cosmética, como medicación natural antidiabética, remedio natural (es seis veces más antioxidante que el té verde y actúa como limpiador del sistema circulatorio).  Sus propiedades la hacen muy efectiva contra las alergias, la hepatitis crónica, ictus y apoplejías, pericarditis, artrosis y muchas otras afecciones.

Además de lo beneficioso de esta planta para la salud, resulta una gran aliada en la huerta, porque fermentada y aplicada a terrenos estériles, sobreexplotados o contaminados, los recupera para su uso agrícola en pocos años.

Pero la Stevia corre grave peligro porque multinacionales como Coca-cola y Cargill han patentado ya el uso de sus glucósidos en numerosas aplicaciones alimentarias, y cultivan transgénicos de esta planta que amenazan con contaminar las poblaciones de Stevia naturales, eliminando de éstas sus maravillosas propiedades curativas, ya que los transgénicos, por ejemplo, los de Coca-cola, no producen esteviósido, que es el glucósido que comporta regulación de los niveles dladyannne_1097082312_581e glucosa en los diabéticos.

Josep Pámies lidera en España La Dulce Revolución, “asociación sin ánimo de lucro que agrupará  a todas aquellas personas que quieran compartir sus experiencias positivas con  plantas medicinales y terapias naturales no agresivas”. Gracias a la Dulce Revolución, la red de cultivadores de Stevia que ya existe en todo el país se fortalecerá y aumentará, para luchar por la supervivencia genética de la planta natural.

El día 4 de abril a las 4 de la tarde se celebrará en la Escuela de Hostelería y Turismo de Lleida el encuentro-debate para presentar La Dulce Revolución, donde todo el mundo está invitado a participar y a aportar sugerencias o conocimientos. Más información en el blog de Josep Pámies y en la web de Slow Food.

El protocolo SMM fue desarrollado por Jim Humble, un minero y metalúrgico, en una expedición en la jungla de América Central, en que buscaba oro. Y fue en respuesta a la necesidad de un miembro de su expedición, que había contraído malaria cuando estaban a dos días de camino de la siguiente mina. Tras muchos años de experiencia, Humble llevaba siempre con él oxígeno estabilizado, para hacer potable el agua local. Ante la posibilidad de que este hombre perdiera la vida, se lo dio a beber. Para la sorpresa de todos los presentes, al cabo de unas horas el hombre estaba sano. Aquello parecía un milagro, pero Humble quería saber qué había pasado.

Al cabo de unos años, Jim Humble resolvió que lo que hacía al oxígeno estabilizado tan efectivo en algunos casos de malaria no era el oxígeno en sí, sino las trazas presentes de dióxido de cloro. Posteriores investigaciones le llevaron a encontrar una forma de producir cientos, sino miles de unidades más de dióxido de cloro del que se encuentra en el oxígeno estabilizado. Esto se hace usando una concentración de clorito de sodio al 28%, junto con un activador. La prueba de la eficacia de este simple protocolo es que ha ayudado a más de 75.000 personas en varios países africanos – incluyendo Uganda y Malawi – librándoles primariamente de la malaria, pero también de la hepatitis, EL cáncer y el SIDA. Jim Humble cuenta su experiencia en dos ebooks que se pueden conseguir en: http://www.mmsmexico.com.mx/ y http://www.themiraclemineralsupplement.com/ .

Lo increíble de este descubrimiento es que es un remedio universal, no sólo para los patógenos sino para las toxinas presentes en el organismo.

Un poco de química ilustrará brevemente la acción del SMM:

El dióxido de cloro es un componente químico que consiste en un ión cloro unido a dos iones de oxígeno.

Los agentes oxidantes son compuestos químicos que fácilmente aceptan electrones de los “dadores de electrones”. Ganan electrones vía reacción química. Esto es importante porque en relación al dióxido de cloro, todos los patógenos son dadores de electrones.

El dióxido de cloro es extremadamente volátil. Su volatilidad es el factor clave en la efectividad del dióxido de cloro como eliminador de patógenos. El compuesto es literalmente explosivo; tanto que es peligroso manipularlo en cualquier cantidad. Por ello es una práctica común producirlo “in situ” en el lugar de uso. La mayor parte del dióxido de cloro se genera en grandes cantidades, por ejemplo, en tratamientos de agua municipales y piscinas donde ha empezado a reemplazar al cloro porque no tiene efectos carcinogénicos, y en conductos de ventilación, utilizado para combatir el ántrax y la legionella. Pero las concentraciones en esos casos varían entre 500 y 6,000 partes por millón (ppm), cantidades letales.

SMM, sin embargo, es clorito de sodio diluido al 28% en agua destilada. Con una sola gota se produce dióxido de cloro, al mezclarlo con el activador, que resulta ser ácido acético, esto es, por ejemplo, zumo de limón o vinagre. El ácido actúa como una especie de escudo protector ante la volatilidad del dióxido de cloro en el organismo, que aunque inestable, resulta inofensivo.

El dióxido de cloro, aceptor de electrones, es transportado por las células del torrente sanguíneo, y en contacto con el patógeno, toma los electrones de éste, produciendo la mencionada “explosión”. Bacterias y virus dañinos, toxinas, metales pesados y parásitos, junto con células y tejidos enfermos tienen un pH diferente de aquel del cuerpo sano. Las células sanas, bacterias beneficiosas etc no serán atacadas por el dióxido de cloro por tener un pH de 7 o mayor, pero cualquier agente acídico será volatilizado.

Esta es a grandes trazos la explicación de esta panacea, el remedio para enfermedades que no han tenido cura hasta ahora. Será interesante ver cómo evoluciona la historia del SMM. Hasta ahora su descubridor, Jim Humble, se ha encontrado con enormes problemas burocráticos para aplicarlo al tratamiento de enfermos de todo el mundo. Lo mejor que podemos hacer todos es divulgar esta información lo más ampliamente posible.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.